Salsa Marinara Casera: Clásica y Equilibrada 🍅
Una buena salsa marinara debe ser sencilla, equilibrada y llena de sabores frescos. Esta versión casera lleva tomates enteros enlatados de buena calidad, ajo y un toque picante de hojuelas de chile rojo para darle profundidad. Para suavizar la acidez de los tomates, agrego un poco de azúcar, lo que crea una salsa perfectamente equilibrada. El secreto está en el hervor lento: 90 minutos de cocción a fuego bajo permiten que los sabores se mezclen de maravilla, dando como resultado una salsa rica y suave, perfecta para pasta, pizza o cualquier platillo italiano.
Una buena salsa marinara debe ser sencilla, equilibrada y llena de sabores frescos. Esta versión casera lleva tomates enteros enlatados de buena calidad, ajo y un toque picante de hojuelas de chile rojo para darle profundidad. Para suavizar la acidez de los tomates, agrego un poco de azúcar, lo que crea una salsa perfectamente equilibrada. El secreto está en el hervor lento: 90 minutos de cocción a fuego bajo permiten que los sabores se mezclen de maravilla, dando como resultado una salsa rica y suave, perfecta para pasta, pizza o cualquier platillo italiano.
Déjala cocinar a fuego lento y tendrás una salsa deliciosa que vale la pena esperar. Disfrútala con tu pasta favorita, pizza o cualquier platillo italiano.
Ingredientes
- ¾ taza de cebolla picada
- ½ cdta. de hojuelas de chile rojo
- 5 dientes de ajo, picados finamente
- 2 cda. de aceite de oliva
- 1 lata de 6 onza de pasta de tomate
- 2 latas (28 onza) de tomates enteros pelados
- 1½ cdta. de sal kosher (o 2–2 1/4 cdta. Diamond Crystal), ajustada al gusto al final
- 1 cda. de azúcar blanca
- 1 hoja de laurel
- 1½ cdta. de albahaca seca
- 1 cdta. de hierbas italianas secas
- ½ cdta. de semillas de hinojo secas
- ½ cdta. de pimienta negra
Instrucciones
- 1
En una olla grande, calienta 2 cucharadas (30ml) de aceite de oliva a fuego medio. Agrega la cebolla picada y cocina durante 5–7 minutes, hasta que esté suave y transparente. Añade el ajo picado y las hojuelas de chile rojo, y sofríe durante otros 45 seconds hasta que suelten su aroma, teniendo cuidado de no quemar el ajo.
- 2
Incorpora la pasta de tomate, mezclándola bien con la cebolla y el ajo. Cocina durante unos 2–3 minutes, dejando que la pasta se oscurezca ligeramente y desarrolle un sabor más intenso.
- 3
Agrega las dos latas de tomates enteros pelados, aplastándolos suavemente con una cuchara mientras los incorporas a la olla.
- 4
Añade la sal kosher, el azúcar blanca, la hoja de laurel, la albahaca seca, las hierbas italianas secas, las semillas de hinojo y la pimienta negra. Mezcla todo bien hasta combinar.
- 5
Lleva la salsa a un hervor suave a fuego medio. Reduce el fuego a bajo y deja cocinar sin tapar durante 1½ hours, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue y para que los sabores se integren bien.
- 6
Retira la hoja de laurel. Prueba la salsa y ajusta el sazón según sea necesario, añadiendo más sal, pimienta o azúcar para equilibrar la acidez. Para una salsa más suave, usa una licuadora de inmersión hasta obtener la consistencia que prefieras. Yo personalmente no la licúo porque me gusta disfrutarla un poco más rústica, pero sí aplasto los tomates con una cuchara de madera cada vez que revuelvo la salsa.
- 7
Úsala de inmediato con tu pasta favorita, o déjala enfriar y guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por una semana, o congélala para conservarla más tiempo. ¡Buen provecho!
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