Estofado de costillas de cerdo con kimchi (김치찌개, Kimchi Jjigae)
El estreno de Squid Game Temporada 2 el Boxing Day fue la excusa perfecta para volver a sumergirme en el delicioso mundo de la comida coreana. Después de ver toda la temporada en un solo día (¿cómo no hacerlo?), la mención de kimchi jjigae por parte de un concursante me despertó un antojo irresistible.
El estreno de Squid Game Temporada 2 el Boxing Day fue la excusa perfecta para volver a sumergirme en el delicioso mundo de la comida coreana. Después de ver toda la temporada en un solo día (¿cómo no hacerlo?), la mención de kimchi jjigae (김치찌개) por parte de un concursante me despertó un antojo irresistible. El estofado de cerdo con kimchi es un clásico coreano, conocido por sus sabores intensos y ácidos, y por su calidez reconfortante.
Tradicionalmente se usa panza de cerdo, y las costillas se hierven, se enjuagan y luego se hierven de nuevo en el estofado. Pero en esta receta tomamos un camino diferente: brasear las costillas de cerdo en el horno para obtener un resultado increíblemente tierno, con la carne que se cae del hueso.
Ingredientes
- 2–3 libras (910–1,360g) de costillas de cerdo (cortadas en piezas individuales de aproximadamente 3–4 pulgadas de largo)
- 2 tazas (500ml) de kimchi bien fermentado (picado en trozos del tamaño de un bocado)
- ½ taza (120ml) de jugo de kimchi (opcional, si tu kimchi tiene suficiente líquido)
- 1 cebolla mediana, picada
- 4 dientes de ajo, picados finamente
- 1–2 cucharaditas de gochugaru (hojuelas de chile coreano; ajusta según tu preferencia de picante)
- 2 cucharadas de salsa de soya
- 1 cucharada de gochujang (pasta de chile coreano)
- 1 cucharada de aceite de sésamo
- 1–2 cucharaditas de miel (opcional, para darle un toque dulce)
- 1 bloque de tofu, cortado en rebanadas gruesas (opcional)
- 1.5–2 tazas (360–480ml) de caldo de pollo (o caldo de res/cerdo para un sabor más intenso)
- 2 hojas de laurel
- 2 cucharadas de aceite de oliva (divididos)
- Sal y pimienta al gusto
- 2–3 cebolletas, picadas (para decorar)
Instrucciones
- 1
Precalienta el horno a 300°F (150°C). Corta las costillas en piezas individuales y sécalas con papel de cocina. Sazónalas generosamente con sal y pimienta.
- 2
Calienta 1 cucharada (15ml) de aceite de oliva en una olla de hierro grande a fuego medio. Agrega la cebolla picada y cocina hasta que se ablande, unos 10 minutos. Retira la cebolla a un plato y resérvala. Sube el fuego a alto y agrega el tablespoon (15ml) restante de aceite de oliva. Dora las costillas en una sola capa por todos los lados (trabaja en tandas si es necesario).
- 3
Regresa la cebolla cocida a la olla junto con las costillas. Agrega las hojas de laurel y 1 taza (240ml) de caldo de pollo (o suficiente para cubrir las costillas unos 1/4 pulgada). Lleva la mezcla a ebullición, tapa y transfiere la olla al horno precalentado. Brasea durante 1.5 horas.
- 4
Después de 1.5 horas, retira la olla con cuidado del horno. Agrega el kimchi picado, el jugo de kimchi (si lo usas), el ajo picado, el gochugaru, la salsa de soya, el gochujang y la miel. Revuelve suavemente para distribuir los condimentos. Si el nivel del líquido parece bajo, agrega un poco más de caldo para mantener la humedad (pero sin sumergir completamente las costillas).
- 5
Regresa la olla al horno y continúa braseando durante otros 30–60 minutos, hasta que las costillas estén tiernas y la carne se desprenda fácilmente del hueso, y los sabores estén bien integrados.
- 6
Si vas a usar tofu, agrégalo en rebanadas a la olla durante los últimos 10–15 minutos de cocción para que se caliente y absorba un poco del sabor del estofado.
- 7
Retira la olla del horno. Incorpora el aceite de sésamo para darle un aroma a nuez. Decora con cebolletas picadas y sirve caliente. Este plato queda increíble acompañado de arroz al vapor.
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