Scones de Limón y Arándano – ¡Ligeros, Hojaldrados y Llenos de Sabor! 🍋🍊
Me encanta hacer estos scones porque son ligeros, hojaldrados y están llenos del sabor brillante del limón y el toque ácido del arándano—puro comfort food.
Estos Scones de Limón y Arándano tienen todo que ver con mantener los ingredientes fríos y ligeros para lograr esa miga perfecta y tierna. ¿El secreto? Rallar la mantequilla directamente sobre la harina. Esto asegura que la mantequilla se mantenga fría y bien distribuida, evitando el exceso de mezcla y el desarrollo no deseado del gluten. Cuanto más fríos estén los ingredientes, más hojaldrados quedarán los scones.
Consejo clave: mantén todo bien frío—especialmente la mantequilla, la harina, ¡y hasta el tazón donde mezclas! Así te aseguras de obtener scones perfectamente hojaldrados cada vez.
Ingredientes
- 2 tazas de harina
- 80 ml de azúcar
- 1 cda. de polvo para hornear
- 1 ml de sal kosher, bien colmada
- 1 cda. de ralladura de limón
- 120 ml de mantequilla fría, rallada en un rallador de queso
- 120 ml más 3 cda. de crema para café o crema al 18%
- 1 huevo
- 2 cdta. de vainilla
- 1 taza de arándanos frescos o congelados (no los descongeles)
- Azúcar turbinado, para espolvorear
- 2 cda. de leche para pincelar los scones
- 1 taza de azúcar glass
- 1 cda. de jugo de limón, según la consistencia deseada
Instrucciones
- 1
La clave para unos buenos scones es que todo esté muy frío. Así que primero preparemos todo: combina la harina, el azúcar, el polvo para hornear y la sal en un tazón. Bátelo bien para integrar. Ralla la cáscara de limón y agrégala al tazón. Ralla la mantequilla por los agujeros grandes del rallador directamente sobre la mezcla de harina. Mete el tazón entero al refrigerador. Bate el huevo en un tazón aparte. Agrega la crema y la vainilla, batiendo para combinar. Mételo al refrigerador. Prepara los arándanos. Ten a la mano la leche y el azúcar turbinado para pincelar los scones. Precalienta el horno a 400°F (200°C). Coloca las rejillas del horno en el tercio inferior.
- 2
Saca del refrigerador el tazón con la harina y combina todo con un tenedor. La mantequilla ya está rallada, así que no necesitas desmenuzarla más; simplemente revuelve para que quede cubierta de harina. Frota la mezcla entre las palmas de tus manos rápidamente para formar tiras largas—esas tiras son las que dan esa textura tan hojaldrada. Haz un pequeño hueco en el centro y vierte la mezcla de huevo y crema. Combina con un tenedor y luego con las manos hasta formar una masa suave. Cuanto más delicada seas con la masa, más ligeros quedarán los scones; trata de no mezclarla ni amasarla, y en su lugar presiona suavemente o trabájala con los dedos muy ligeramente. Pasa la masa a una superficie ligeramente enharinada y con mucho cuidado dale forma de círculo de 8–10 pulgada (20–25 cm). Coloca una quinta parte de los arándanos sobre la mitad de la masa y dobla la masa sobre los arándanos como si cerraras un libro. Repite el proceso poniendo algunos arándanos y doblando la masa al menos 5 veces hasta usar todos los arándanos. Esto crea esas hermosas capas hojaldradas en la masa y asegura que los arándanos queden bien distribuidos. Cuando hayas usado todos los arándanos, dale a la masa forma de círculo de unos 1.5 pulgadas (4 cm) de alto.
- 3
Corta el disco de masa en 8 piezas iguales. Pincela suavemente con leche y espolvorea con azúcar turbinado. Coloca los scones en una bandeja para hornear ligeramente engrasada o forrada con papel pergamino. Hornea en el horno precalentado durante 20–25 minutos hasta que estén ligeramente dorados por arriba y el palillo salga limpio al insertarlo en el scone—o idealmente, mide con un termómetro digital de lectura instantánea; la temperatura interna del scone debe marcar 200°F (93°C). Retira del horno y coloca sobre rejillas para enfriar.
- 4
Los scones están absolutamente deliciosos tal como están, así que puedes omitir el glaseado si quieres. Déjalos enfriar 5 minutos (de lo contrario, los arándanos calientes pueden quemarte al reventar). Siéntete libre de disfrutarlos calientes o fríos.
- 5
Si te animas a hacer el glaseado de limón, tus scones pasarán de deliciosos a absolutamente increíbles. Asegúrate de que los scones estén completamente fríos antes de glasear. Mezcla el azúcar glass y el jugo de limón hasta obtener una mezcla suave. Puedes hacer el glaseado espeso y hacer tiras de glaseado sobre los scones fríos. También puedes hacerlo un poco más líquido y cubrir toda la superficie del scone como en las fotos. Deja los scones sin tapar durante una hora para que el glaseado se endurezca. ¡A disfrutar!
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